miércoles, 4 de febrero de 2009

Alice Jonsson - ¡¿Bnei quién!?


- Voy a arriesgarme y declarar que hay una experiencia que une a todos los Bnei Nóaj (Hijos de Noé), sin distinción de edad, raza, estado socioeconómico, género, o nacionalidad; demócrata, republicano, a la izquierda – o a la derecha – del tablero político, a un ex-cristiano o a un ex-ateo. Toda persona que escucha por primera vez el término Bnei Nóaj tiene una expresión confusa o más bien incrédula en su rostro.

El diálogo siguente puede dar una idea bastante precisa del estilo de reacción que puede esperarse:

"¿Entonces, de qué religión eres? "
"¿Y bueno,¿sabes sin duda lo qué es un judío, cierto? "
"Oh, comprendo: eres judía."
"No. Creo en el judaísmo, pero..."
"Entonces no eres judía."
'Correcto. mira, los judíos deben observar 613 Preceptos y..."
"¿¡Uh!?"
"Sí, lo sé, es mucho. Los Bnei Noaj deben observar solamente siete. Entonces..."
"¿Bnei quién?"
"Oh, veo... Comencemos desde principio. ¿Sabes quién era Noé, verdad?"
"Aquel con el barco."
" ¡Exacto! ¡Entonces he aquí que hay ciertas leyes – del tiempo de Noé o Nóaj en hebreo, que conciernen a toda la humanidad y... ¡No te vayas! ¡No estoy loca!"

Al comienzo, cuando me hice una Bat Nóaj (Hija de Noé) estas reacciones me molestaron. No soy la clase de muchacha que aprecia ser mirada como una religiosa excéntrica. Me gusta mi religión de forma ortodoxa y clásica. No aquella que se desarrolla "mientras vamos andando", o del tipo de recién inventada.

No me gusta cuando alguien me mira como si fuera miembro de un secta. No me satisface. Sin embargo, habiendo sido tan vacilante como yo era, me repuse de estas incómodas situaciones rápidamente.

¿Por qué razón? Porque HaShem, el Creador de Universo, me tranquilizó mostrando resultados concretos a mis plegarias, resultados que eran justo lo que yo necesitaba para mi inestabilidad.

Cuando comencé a hablarle a HaShem, sentí que yo me había comunicado con una fuente de poder sorprendente. Antes, pensaba que la gente religiosa hablaba al aire o a algo dentro de sus cabezas y que esto tenía de alguna manera un efecto terapéutico. A decir verdad, pensé que algunos de ellos eran claramente chiflados, y que la mayor parte de ellos lo eran un poco. Lo qué ellos creían sonaba como una ficción, una extraña ficción.

Sin embargo, cuando hago lo que nuestro Rebe, Rabí Najman de Breslev, dijo – aun cuando no puedo creer que realmente funcionará – eso funciona tan profundamente y a menudo con tal rapidez que sé que esta "ficción" es verdadera, como sé que mi madre me ama.

¿Desean un ejemplo?:

Mi marido y yo no lográbamos tener hijos. Habíamos decidido seguir un tratamiento de fertilización in vitro, una clase de tratamiento que cuesta tanto como un nuevo coche... los médicos nos mandaban cuentas como papel picado sobre nuestras cabezas.

"Señora, hemos decidido hacerle hoy un ultrasonido. Esto le costará 464 dólares. En efectivo, hay que pagar inmediatamente. Y este precio es con rebaja así que cambie esa expresión de su cara por favor."

Nos habíamos tratado durante muchos años. Este tratamiento era nuestra gran oportunidad. El Rebe, Rabí Najman de Breslev, nos ha enseñado dar un paseo y decirle a Di-s todo lo que nos sucede en la vida... es decir, incluso contarle que necesitamos un poco de ayuda y también un poco de dinero. Sinceramente, esto me pareció realmente inadecuado.

Quiero decir que el dinero es algo sucio y Di-s es limpio y puro y hay gente hambrienta en el mundo con mucha más necesidades que nosotros... Seguramente un trueno luminoso iba a inmovilizarme en el segundo que abriría mi boca para pedirle. A pesar de todo, salí y expliqué la situación al Creador, disculpándome.

El paseo era tranquilo, sin incidentes, especiales. Sintiéndome ligeramente avergonzada, entre en la casa, cerré la puerta corrediza, al menos me sentía refrescada por el aire de otoño, cepillé el césped adherido a mis vaqueros, caminé dentro de la casa durante cerca de diez minutos, y el teléfono sonó. Era la compañía de productos farmacéuticos que el doctor nos había recomendado, para adquirir la caja gigantesca (literalmente) de medicinas que yo necesitaba. Una empleada paciente nos había estando ayudando a presentar una nueva, enésima petición de reembolso a nuestra compañía de seguros... De hecho, lo habíamos hecho sin creer que pudiera ayudar algo. ¡Además, el importe de la última petición era tan alto que habría podido pagarme con ese dinero una semana de vacaciones – para mi marido y para mí – al otro lado del mundo!

¿Y adivina qué pasó? A pesar de que sólo el día anterior la compañía de seguros había rechazado categóricamente pagar las medicinas, estaba ahora de acuerdo en cubrir nuestra nueva petición.

La empleada contó cuanto dinero ahorraríamos solo con los primeros artículos de la lista, el importe llegaba a los dos mil dólares. Ella se reía, balbuceaba y gozaba claramente el momento conmigo.

Diez meses más tarde, nació un pequeño y gordito bebe. Nuestra vida se transformó de una vida en blanco y negro a una de color.

Lo que más me conmueve sobre el modo en el que se realizo este acontecimiento, es darme cuenta como perfectamente Di-s me conoce. El sabe que puedo ser completamente superficial y que un modo seguro de atraer mi atención consiste es hacer caer el dinero del cielo, para que yo pueda pagar una cuenta.

- No hay nada teórico en una cuenta pagada.

Más importante todavía, no hay nada teórico en este hermoso niño que anda en nuestra sala de estar. Esto hace a las incómodas discusiones religiosas acerca de "¿¡Bnei quién!?" y "aquel con el barco..." no tener ningún sentido.

El saber que HaShem sabe siempre donde me encuentro - sin pretensiones - y que a veces hasta le gustan mis planes, para mi es todo.