domingo, 22 de febrero de 2009

Rabino Shalom Arush - ¿Que quiere el Creador de mi?

Rabino Shalom Arush

"El Creador le dice a cada una de sus criaturas: ¡Mi querido hijo! Por ahora, a pesar que tienes mucho para corregir, estoy satisfecho contigo así como eres; Yo me glorifico contigo, y estoy contento contigo, y solo deseo beneficiarte más y más."

El tercer nivel es la creencia, que en todo lo que le sucede al hombre hay un mensaje que pertenece a su finalidad – a su conexión con el Creador.

Por supuesto, que cada cosa que hace el Creador tiene una finalidad, y el hombre que cree en la Supervisión Individual debe buscar que es lo que el Creador quiere de él. Esto es algo obligatorio según la lógica, pues el Creador le trae tal y tales acontecimientos para enseñarle un cierto razonamiento; o para estimularlo a corregir una cosa determinada; o arrepentirse de un pecado o una falta; o fortalecerse para cumplir un Precepto que le falta o que está debilitado; o que está dormido espiritualmente y debe ser despertado.

O por el contrario, el se conduce con una grandeza que no es adecuada a su verdadero nivel espiritual y debe ser limitado, y muchas más posibilidades. Y cada uno debe esforzarse según su nivel espiritual para entender cual es el mensaje del Creador, y corregir lo que hace falta.

El mensaje general que conecta entre todas las cosas que pasan en la vida del hombre es la fe, porque la esencia de la voluntad del Creador en este mundo, es aproximar al hombre a la fe. Por lo tanto, en todo lo que le pasa al hombre, el Creador lo dirige a estudiar la fe. Y el hombre debe buscar en todo lo que le sucede la inteligencia divina que lo acerque a la fe.

Como está escrito (Likutey Moharán I, 1):

"Porque el hombre debe siempre contemplar la inteligencia divina de cada cosa, y conectarse a la sabiduría y a la inteligencia divina que existe en cada cosa, con el objeto que esa inteligencia le ilumine para acercarse al Creador por medio de esa misma cosa… Pero el que no se conecta a la inteligencia divina… corresponde a Esau que despreció la primogenitura, como está escrito: "Y Esau despreció los derechos del primogénito", es decir la inteligencia divina, esto es la razón de porque "No toma placer el necio en la inteligencia, sino en el descubrimiento de su corazón".

Este tema de la búsqueda del mensaje del Creador es muy profundo y muy amplio. Y en verdad, todo este libro se ocupa de esta búsqueda. Pero el primer fundamento que debe el hombre poner en su corazón para lograr este nivel, que es la perfección de la fe, es el fundamento que "no hay sufrimientos sin pecados" (Tratado Shabat, 55).

* ¿Por qué tengo sufrimientos?

El hombre que tiene sufrimientos debe antes que nada examinarse a si mismo, si está satisfecho consigo mismo y si está satisfecho conlo suyo. Porque cada hombre está obligado a ver el bien que tiene, su belleza, sus puntos buenos, los Preceptos que cumple, sus buenas cualidades, sumisericordia, su buena voluntad – que está lleno de buenos deseos, y queen verdad no quiere hacer nada mal, sino que quiere ser según la voluntad del Creador. El debe simplemente amarse, estar contento consigo mismo, mirarsepositivamente, y juzgarse totalmente en forma positiva.

Porque el hombre que no ve la belleza de si mismo, ¡No podrá creer en el Creador!

El Creador le dice a cada una de sus criaturas: ¡Mi querido hijo! Por ahora, a pesar que tienes mucho para corregir, estoy satisfecho contigo así como eres; Yo me glorifico contigo, y estoy contento contigo, y solo deseo beneficiarte más y más.

* He aquí Yo te amo, ¿Por qué entonces no te amas a ti mismo?
* He aquí Yo estoy contento contigo, ¿Por qué entonces no estás contento contigo mismo?
* He aquí Yo me glorifico en ti, ¿Por qué entonces no ves tu gloria?
* He aquí te espero, y no te persigo, ¿Por qué entonces te persigues a ti mismo? ¿Por qué no tienes la creencia que Yo te amo?

"Ciertamente crees que soy todopoderoso, y que te puedo ayudar fácilmente en cada cosa que necesitas. ¿Por qué entonces estás desesperado? Será que es demasiado difícil para Mi salvarte en la situación en que te encuentras? Yo deseo que estés alegre por todo lo que te he ayudado hasta hoy. Mira todo lo que Yo hice por ti hasta este momento, y después pídeme que te ayude más adelante."

En efecto, por lo tanto la primera cosa sobre la que se juzga al hombre es sobre su fe. Porque la tristeza y el perseguirse a si mismo, la angustia y la amargura – son todas falta de fe. Y ciertamente si creyera con fe completa que el Creador está siempre presente, y oye sus plegarias, ciertamente no tendría ninguna tristeza y ninguna debilidad y su plegaria no le resultaría pesada. Y por cierto rezaría como se debe y rezaría mucho, y pediría al Creador todo lo que necesita.

Porque tener fe es estar "contento con lo suyo"; y la fe es plegaria. Y si el hombre no está contento con lo que tiene, y no reza , este es el primer juicio que se le hace. Por esto, al hombre que no tiene alegría, le está prohibido juzgar sus acciones y arrepentirse. Porque en el estado que el está, solo llegará a perseguirse a si mismo y caerá en una terrible tristeza; y seguro dejará de creer que el Creador le ama.

* Todo su trabajo debe ser sobre la alegría.

Es decir, que buscará en si mismo buenas calificaciones, y verá solo la belleza y el bien que hay en él, y solo entonces cuando esté satisfecho consigo mismo y tenga buena disposición, solo entonces podrá creer en el Creador. Y de por si, su arrepentimiento será fácil, y podrá ocuparse en examinar su conciencia y confesar lo que debe etc., pues el cree que el Creador le ama, y que El es todopoderoso, y fácilmente le podrá cambiar y corregir lo que haga falta.


* Un gran peligro

Y debes saber, que no existe nada que trae tantos estrictos juicios sobre el hombre como la tristeza y la amargura. Como se ve en la Biblia en la sección de las reprimendas, que todas las terribles maldiciones escritas llegan por la falta de alegría, como está escrito (Deuteromonio 28:47):

"Por no haber servido al Eterno, tu Di-s, con alegría y con regocijo de corazón"

El reproche es todavía más grande cuando el hombre cumple con la Torá y los Preceptos y no está alegre, como está escrito en el libro del gran rabino Maimónides (Leyes del Shofar, Suka y Lulav, cap. 8, ley 15): "La alegría que alegra el hombre al cumplir los Preceptos y en el amor de Di-s que los ordenó, es un gran servicio al Creador. Pero el que evita esta alegría merece ser castigado, según lo que está escrito: "Por no haber servido al Eterno, tu Di-s, con alegría y con regocijo de corazón".

El Creador, bendito sea, es Justo, y se comporta con el hombre con misericordia y no con estricta justicia. Y cuando el hombre está insatisfecho, entonces muestra que no cree que la Supervisión del Creador es justa y compasiva. Esto inmediatamente despierta el atributo de juicio estricto que es celoso del honor del Creador.

Porque el hombre insatisfecho reclama en realidad que el Creador se comporta con él sin justicia, sin rectitud y no con la verdad; y no existe una más grande profanación del nombre de Di-s que esta.

Y debido que al Creador no le gusta ser deudor de nadie, inmediatamente se abre y se examina los libros de ese hombre para ver si son justos sus reclamos, y si en verdad no está siendo tratado correctamente. Por supuesto, se descubre la verdad que él es el deudor, y se ve que según sus méritos y sus deudas, el Creador se portó con él hasta ahora muy lejos de lo que debía según la ley, con benevolencia y misericordia. Y entonces el atributo del juicio estricto demanda que se haga justicia.

En el caso que ese hombre no se hubiera quejado, y estaba satisfecho con lo suyo, entonces no hubiera sido examinado el comportamiento de misericordia del Creador para con él.

Pero debido a que el hombre está insatisfecho, en esto supuestamente reclama juicio porque no es tratado con justicia - que esta es la única explicación a su tristeza y amargura - y entonces el atributo del juicio estricto determina que sea juzgado verdaderamente con el juicio estricto; y pobre del hombre que el Creador se conduce con él según todo el rigor de la ley, como está escrito (Salmos 143:2):

"Y no entres en juicio con Tu siervo, porque ante Tu ningún hombre viviente puede justificarse".

Continuará…

(Extraído del libro "En el Jardin de la Fe" por Rabi Shalom Arush)


* Breslev.co.Il