jueves, 12 de febrero de 2009

Yaakov Lieder - ¿Tener Razón o Ser Feliz?


Rabino Yaakov Lieder ha servido como profesor, director y en una variedad de otras posiciones educativas por más de 30 años en Israel, los EE.UU., y Sydney, Australia. Él es el fundador y el director del centro de ayuda para ayudar a familias que lidian con problemas de relaciones y educación de los hijos. Haga clic aquí para ver más artículos de Rabi Lieder.

- Una vez, un padre me escribió: "He perdido el rumbo en la relación con mi hija... no le he hablado durante los últimos dos años".

Luego de comunicarme con el padre y la hija comprendí que ambos estaban sufriendo y aún así, ninguno de ellos daría el primer paso para cambiar algo. Cada uno esperaba que el otro diera ese paso.

Compartí con ellos la siguiente observación: Cuando los chicos se pelean, uno escucha que dicen "No te voy a hablar más! ¡Nunca más voy a jugar con vos! Cinco minutos más tarde los puede encontrar juntos y disfrutando de la compañía.

Los adultos por otro lado, cuando se pelean--sobre todo dentro de la familia--pueden dejar de hablarse durante veinte años. A veces hasta se olvidan de la razón original de la pelea. La diferencia está en que los niños prefirieron estar contentos a tener la razón y su instinto natural les dice que estarán mejor si perdonan y olvidan.

"Como adultos a veces preferimos tener la razón a estar contentos."

Cambiamos el dolor momentáneo de amigarnos con nuestro ser querido y seguir disfrutando buenos momentos, por una tristeza a largo plazo por no poder conectarnos con las personas importantes en nuestra vida. "Es nuestro enojo que nos lleva a pelear" remarcó una persona sabia, "pero es nuestro ego que nos mantiene allí".

Es inteligente dejar nuestro ego de lado y pedirle perdón a la otra persona, aun cuando nosotros podamos tener la razón. Si somos el padre, o nos consideramos el más entendido de las dos partes, debemos utilizar nuestra madurez y sabiduría para tomar el primer paso para arreglar la relación, precisamente porque entendemos que es más difícil para la otra persona hacerlo.

En algunos casos necesitamos la ayuda de una tercera parte, independiente --puede ser un amigo mutuo, un profesional en la resolución de conflictos, etc- para empezar el proceso de reconciliación.

A veces la razón de que la relación no esté funcionando puede ser de naturaleza subconsciente. Las personas involucradas realmente no saben por qué están disgustadas entre sí. En este caso puede necesitarse la ayuda de un consejero a largo plazo.

El proceso puede ser más largo, pero sin duda muy reconfortante.

Es como una operación, el paciente se expone a un dolor a corto plazo para ganar en el largo. El resultado final será que estaremos contentos así como también en lo correcto, por dejar de lado ego.