miércoles, 28 de abril de 2010

Rav Haim David Zukerwar - Reflexiones (Sobre la Emuná)


Emuná es el conocimiento judío por excelencia y se traduce comúnmente como fe y creencia.

El vocablo emuná proviene de la raíz amén, al igual que lehitamén que significa entrenarse, oménet (nodriza) quien da de sí misma, imún (entrenamiento), omanút (arte), etc.

"Emuná es el entrenamiento en el deseo de dar y beneficiar. Emuná es la disciplina espiritual, toma de conciencia de la voluntad y deseo original del alma".

La Emuná activa todos los mecanismos de percepción, expandiendo paulatinamente el espacio mental, emocional y de acción del hombre, a partir del fortalecimiento de la voluntad y la perseverancia en la realización de actos altruistas: las mitzvót.

Sin Emuná no logramos ampliar nuestro espacio mental y aprehender la Sabiduría.

Sin embargo, hay una diferencia substancial que consiste en que cuando la Emuná es aplicada al ámbito espiritual y de acuerdo a la Torá, no sólo genera nueva información, sino que nos da la formación a través de la cual logramos la verdadera transformación: egoísmo en altruismo.

Abraham Avinu reveló la emuná en forma integral:

* La Emuná pshutá (simple),

* y La Emuná shebedáat (con conocimiento).

La Sabiduría que trasciende los límites intelectuales, como el amor, cuando es completo, sobrepasa toda dimensión. Por el cotrario, lo que tiene medida es limitado y finalmente desemboca en egoísmo.

En cambio, cuando la Emuná es completa, como lo manifiesta Abraham Avinu a lo largo de su propia vida, trasciende todo límite y medida, lo cual conduce al altruismo.