viernes, 18 de junio de 2010

Jasídicos - ¡No Osará Tocar mi Barba!

Cuenta la Rabanit Jana Schneerson, esposa de Rabí Levi Itzjak Shneerson:

En cierta oportunidad recibí una carta de un prisionero (un profesor no judío que había querido suicidarse y el Rab lo salvó a último momento) que había estado junto con mi esposo en la cárcel:

"Compartíamos la celda entre cuatro personas y sólo pudimos resistir gracias a la fortaleza espiritual de Rabi Levi Itzjak que nos sostuvo, a pesar de las grandes desgracias que sufrimos.

He quedado profundamente impresionado por el valor que demostraba el Rabino.

Cierto día llegó la orden que todos los presos debían afeitarse.

Parte de los prisioneros, entre ellos rabinos y judíos observantes ancianos, trataron de oponerse. Pero nada los ayudó y debieron cumplir con la disposición.

No sucedió lo mismo con Rabi Levi Itzjak.

Cuando llegó su turno, se paró como una roca y dijo con firmeza:

"¡No afeitarán de ninguna manera mi barba!".

Sus palabras- dichas con tanta seguridad- asustaron a los carceleros, y lo dejaron en paz".