martes, 28 de diciembre de 2010

Tehilím

* Capítulo 104

Un Salmo que da cuenta de la belleza de la Creación, describiendo lo creado cada día. Proclama la imponencia de Dios, Quien lo sostiene todo.


"Un Salmo que da cuenta de la belleza de la Creación, describiendo lo creado cada día. Proclama la imponencia de Dios, Quien lo sostiene todo.

¡Bendice, alma mía, a Adonái! Adonái, Dios mío, Tú eres grandemente ensalzado; Te has vestido de majestad y esplendor. Tú [Te] envuelves con luz como con una vestidura; extiendes los cielos como una cortina.

El techa Sus cielos con agua; hace de las nubes Su carroza, [las] mueve sobre las alas del viento. Hace de los vientos Sus mensajeros del fuego abrasador Sus servidores.

Estableció la tierra sobre sus fundamentos, para que no vacilara nunca. Los abismos la cubrieron como una vestimenta; sobre las montañas se pararon las aguas.

Por Tu exhortación huyeron; al sonido de Tu trueno se fugaron. Ascendieron las montañas, bajaron a los valles, al lugar que Tú les has asignado. Estableciste un límite que no puedan cruzar, para que no volvieran a cubrir la tierra.

El envía los manantiales a los arroyos; ellos fluyen entre las montañas. Abrevan a todas las bestias del campo; los animales salvajes apagan su sed. Las aves de los cielos viven junto a ellos; alzan su voz de entre el follaje.

El riega las montañas desde Sus nubes en lo alto; la tierra se sacia del fruto de Tus obras.

El hace crecer la hierba para el ganado, y la vegetación, requiriendo la labor del hombre, para extraer el alimento de la tierra, y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace relucir el rostro, y el pan que sustenta al corazón del hombre.

Los árboles de Adonái beben hasta hartarse, los cedros del Líbano que El plantó, donde anidan las aves; la cigüeña tiene su hogar en el ciprés. Las montañas altas son para las monteses; los peñascos son un refugio para los conejos.

El hizo la luna para calcular las Festividades, el sol sabe su tiempo de ponerse. Tú traes la oscuridad y es noche, cuando gatean todas las bestias del bosque. Los leoncillos rugen por la presa, y buscan su alimento de Dios.

Cuando sale el sol recogen y se acuestan en sus guaridas.
El hombre sale entonces a su trabajo, a su labor hasta el atardecer.

¡Cuán multiformes son Tus obras, Adonái! Tú las has hecho a todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de Tus posesiones.

Este mar, vasto y ancho, donde hay innumerables criaturas rasantes, seres vivientes grandes y pequeños, allí transitan las naves, allí está el Leviatán que creaste para retozar en él.

Todos ellos miran hacia Ti con esperanza para que les des su alimento en su debido momento.

Cuando Tú se lo das,
lo recogen; cuando Tú abres Tu mano, se hartan de bien.

Cuando Tú ocultas Tu rostro,
se aterrorizan; cuando Tú tomas de vuelta su espíritu, expiran y retornan a su polvo.

Cuando Tú enviarás Tú espíritu serán nuevamente creados, y Tú renovarás la faz de la tierra. Sea la gloria de Adonái para siempre; regocíjese Adonái en Sus obras.

El mira la tierra,
y ella tiembla; El toca las montañas,
y humean.

Cantaré a Adonái con mi alma; entonaré alabanzas a mi Dios con [todo] mi ser. Sea mi plegaria grata a El; yo me regocijaré en Adonái.

Que se terminen los pecados de la tierra,
y que no haya inicuos más ¡Bendice a Adonái, alma mía! Alabad a Dios."