martes, 11 de enero de 2011

Rabino Shalom Arush - El Dr. Jekyl y el Sr. Hyde

Por Rabino Shalom Arush

"¡Cuán grande es la Paz!", Parte 1

El gran Sabio Rabi Shimon ben Jaláfta enseñó:

"El receptáculo para bendiciones es la paz, como está escrito, (Salmos 29, 11): ‘El Eterno dará fortaleza a Su pueblo; el Eterno bendecirá a Su pueblo con paz’"
(Midrash Rabá 21).

Sólo alguien que tiene paz en su hogar puede realmente tener éxito en la vida.

La bendición del Creador, fuente de todo éxito, tanto físico como espiritual, incluyendo los ingresos, salud, educación de los niños, comodidad, alegría, sabiduría y entendimiento, requiere un receptáculo de paz.

En otras palabras, estas bendiciones sólo pueden mantenerse en un hogar pacífico.

Una paz verdadera comienza cuando el hombre vive en paz con su esposa. Un hombre que no se esfuerza para estar en paz con su esposa, la persona más cercana a él en el mundo, no puede decir que vive en paz con otra gente.

Muchos se equivocan al pensar que están en paz con todos, pero que su vida familiar es una historia diferente. Hasta usan este hecho para justificarse – ya que ellos se llevan bien con todo el mundo, ciertamente su esposa es la responsable de sus problemas conyugales.

Si un hombre vive en paz con extraños, pero no con su propia esposa, entonces él es el culpable. Si será honesto consigo mismo, verá que él es amable con aquellos que realmente no merecen nada.

Conocidos ocasionales que no le han dado ni un milésimo de la bondad que su esposa le ha dado, sin embargo, con ellos él es paciente, cortés, considerado, comprometido y lleno de sonrisas, aun cuando no está de buen humor. Pero cuando llega a casa, a su esposa - la persona más cercana a él en el mundo, que es constantemente benevolente con él, y con quien tiene la mayor obligación de vivir en paz – su comportamiento está muy lejos del cariño y la consideración.

. Tiene poca paciencia para ella.

. Está demasiado cansado para dirigirse a ella o escucharla.

. Él no sonríe si no está de buen humor y no hace ningún esfuerzo para hacerla feliz o demostrarle un buen sentimiento.

. Está dispuesto a transigir con ella mucho menos que con un forastero, y exige que debe mostrarle el respeto apropiado. Si él se comportara con ella como se comporta con otra gente, disfrutaría de una relación pacífica y ella sería lo más feliz posible.

Un hombre que no tiene paz en el hogar no puede alardear que se lleva bien con otros. Al contrario, debería avergonzarse, ya que eso indica que es un adulador y un hipócrita.

La persona pacífica que demuestra ser afuera, es sólo una estratagema para obtener aprobación y honor. No quiere decir que es una persona realmente pacífica, y seguramente no le califica como un receptáculo digno de bendiciones Divinas.

* Deberes

La única verdadera indicación del carácter de una persona es cómo se comporta en casa con su esposa.

El hogar es el lugar primario para la realización de todos los Preceptos de "Entre una persona y otra" - "Y amarás a Tu prójimo como a ti mismo", es decir, juzgar a los demás favorablemente, sentir empatía, ser considerado, hacer a otros felices, y conceder los propios deseos de paz, etc.

Sólo el que logra la paz conyugal, se merece la "paz" que es el buque espiritual para todas las bendiciones. Esta es la regla: una casa sin paz es una casa sin bendiciones.

Mientras escribía este capítulo, una pareja que parecía de buena posición económica llegó a mí para consulta y orientación. "Tanto el marido como la esposa ganan sueldos altos, y desde un vistazo superficial, parecería que ellos lo tienen todo.

La esposa comenzó a contar su larga saga del sufrimiento. Su marido, popular y bien estimado por todos, se descubrió como una persona completamente diferente a puertas cerradas.

Constantemente la menospreciaba y la atormentaba, hasta tal punto que ella sintió que podría morir del sufrimiento. Sus grandes ingresos eran sólo una ilusión. Ellos estaban profundamente endeudados, como si todo lo que ganaban simplemente desaparecía."

* El Dr. Jekyll y el Sr. Hyde

La esposa me rogó con lágrimas, "Ayúdeme, ayúdeme… No tengo a quien dirigirme, a quien contarle la verdad. Mi marido es muy conocido y bien respetado. Nadie creerá que mi esposo, con su "maravilloso carácter" se comporta en casa de tal modo.

No puedo vivir así. No tenemos ninguna bendición en la vida. Cada día otra cosa se descompone - un día el coche, al siguiente el refrigerador. Todo nuestro dinero se gasta en reparaciones y cuentas médicas…".

A pesar de sus enormes ingresos, la pareja estaba endeudada, simplemente porque el marido no trataba a su esposa correctamente. Ellos carecían de la cosa que más necesitaban - el receptáculo para contener todas las bendiciones – la paz.

"Cuando un marido trata a su esposa correctamente y vive con ella en paz,
entonces verá bendición en todo lo que hace y no carecerá de nada."

Nuestros Sabios dicen que "Un hombre siempre debe tener cuidado con el honor de su esposa, ya que la bendición en la casa del hombre es sólo debido a su esposa." (Yalkút Shimoni, Lej-Lejá).

Aunque la cita traída al principio del artículo dice que la paz es el único receptáculo para las bendiciones, no hay ninguna contradicción. La paz que es el buque para bendiciones es realmente la paz entre un hombre y su esposa.
 
 
* Fuente: Breslev.co.il