martes, 14 de abril de 2009

El último día de Pesaj – Degustando el futuro


Jabad Lubavitch Argentina - Comúnmente, una sustancia prohibida se torna "anulada" si se mezcla con una cantidad mucho mayor de substancias permitidas; en ésta, la Torá prohíbe el más mínimo rastro; aun si se mezclara con otra un millón de veces su volumen, todo el lote se vuelve inadecuado para el consumo.

Estamos hablando, por supuesto, del jametz, o leudado, en Pesaj.

En las semanas previas a la Festividad, el hogar judío es escenario dc una extrema "todo-afuera, no-prisioneros" guerra de exterminio.

Los tablones del piso son raspados, los muebles casi desmantelados, las mesadas hervidas.

En la noche anterior a la Festividad conducimos una solemne búsqueda de cualquier superviviente y lo entregamos a las llamas a la mañana siguiente.

* El enemigo: la más diminuta migaja de pan, mancha de cerveza o residuo de pasta cualquier cosa en la que grano y agua se hubieran juntado y fermentado, convirtiendo al producto en jametz y totalmente intolerable durante ocho días al año.

En el nivel espiritual, lo leudado, cuyo aspecto primario es que se alza e infla, personifica al orgullo. Esto explica nuestro rechazo intransigente al jametz. Otras características negativas podrían ser soportables, o hasta útiles, en pequeñas, muy diluidas dosis.

La depresión, por ejemplo, ha sido declarada "un grave pecado", pues al hombre se ordena "servir a Di-s con alegría"; pero un pequeño toque de melancolía, contrabalanceada con la ayuda de cien medidas de regocijo, puede cumplir una función positiva, reflejando una necesaria preocupación acerca de los propios equívocos y el compromiso de rectificarlos.

Lo mismo se aplica al enojo, la testarudez -ju~pá-, y un sinfín de otros rasgos de carácter, en general, son indeseables, pero en el contexto apropiado y en las proporciones correctas, cada tino tiene sus aplicaciones positivas.

La arrogancia y el orgullo, sin embargo, son de tal toxicidad espiritual, el Talmud declara que Di-s dice del arrogante:

"Yo y él no podemos morar en un mismo mundo, que debemos dejar pasar todo intento de explotarlos, y debemos erradicarlos totalmente de cada fisura de nuestros corazones."

* La diferencia de cuarenta y nueve días

Con todo, pese a la severidad de la prohibición de jametz, éste está prohibido sólo durante ocho días y un par de horas al año, mientras que otros elementos, menos "tóxicos", están prohibidos el año entero. En otras palabras, hay una situación, representada por Pesaj, en la que la arrogancia y el orgullo son objetables en cualquier contexto y cantidad. Después de "Pesaj", sin embargo, el jametz se vuelve permitido y hasta deseable.

Esta dualidad se expresa también en las leyes que rigen las ofrendas traídas a Di-s en el Beit Hamikdash (el Gran Templo de Jerusalén).

En el Beit Hamikdash, era "Pesaj" todo el año: todas las ofrendas de grano debían ser ázimas, no fermentadas, conforme el mandato Divino de que "ningún fermento... ha de traerse como ofrenda ígnea a Di-s". Esto, también, refleja el pleno desprecio Divino de la arrogancia y el orgullo.

No obstante, en la Festividad de Shavuot, dos hogazas de pan, sobre las que se ordenó específicamente que fueran "horneadas leudadas", eran ofrecidas en el Beit HamikdashAsí, Pesaj y Shavuot representan dos puntos polares en la conveniencia del orgullo.

"En Pesaj el jametz esta total y cabalmente prohibido, en tanto que en Shavuot no sólo esta permitido sino que es una ordenada y deseada por Di-s."

Pesaj marca nuestro nacimiento como pueblo, cuando Di-s extrajo un clan de esclavos de los "cuarenta y nueve portales de la depravación" del Egipto pagano y lo puso en ruta hacia Sinaí, donde tomó a Israel como Su novia eterna en Shavuot.

Conectando a Pesaj con Shavuot están los cuarenta y nueve días de Sefirat HaOmer ("la Cuenta del Omer"), durante los cuales se nos ordenó llevar un conreo diario de los días que han transcurrido desde cl del Éxodo. Los cabalistas explican que el carácter humano se compone de siete atributos básicos traducibles como:

* Atracción,

* Rechazo,

* Síntesis,

* Competitividad,

* Devoción,

* Comunicatividad, y Receptividad,

reflejando asi, los siete Atributos Divinos (Midot Elionot o Sefirot) que Di-s invistió en Su creación de la realidad.

Cada uno de estos siete contiene elementos de todos los demás, haciendo un total de cuarenta y nueve rasgos de carácter en el corazón humano, Así, hablamos de la absolutamente corrupta sociedad de Egipto como de la degeneración moral de los "cuarenta y nueve portales de la depravación".

El paralelo de estos son los "cuarenta y nueve portales del entendimiento" - la escalera y el proceso mediante el cual uno logra el refinamiento y la perfección de todos los elementos del propio carácter.

Allí se esconde la importancia de la cuenta de cuarenta y nueve días y el ascenso desde Pesaj hasta Shavuot.

En el primer día de Pesaj fuimos apartados físicamente de la maldad de Egipto; con todo, aíin teníamos que expulsar al "Egipto" de dentro de nosotros, limpiar nuestros corazones y mentes del residuo de cuatro generaciones de práctica y ambiente pagano.

Cada día de la sefirá involucró el éxodo interno de otro de los "portales de la depravación" de Egipto y el ingreso a otro de los "portales del entendimiento". Después de cuarenta y nueve días, logramos la pureza interna que se requiere para recibir la elección y comunicación Divina de Shavuot.

* De ahí la diferencia entre Pesaj y Shavuot con respecto al jametz.

Quien todavía soporta el peso de las emociones e impulsos negativos (pese a que ha abandonado ya cl comportamiento negativo que engendran) carece de la capacidad para sublimar el rasgo más potente y corruptible del corazón, el orgullo. De modo que inmediatamente tras el Éxodo, el jametz es prohibido.

Es sólo al lograr el pleno refinamiento de todos los cuarenta y nueve compartimientos del corazón en Shavuot que la ofrenda de leudado a Di-s se vuelve mitzvá, apropiada y deseable. En este nivel, el orgullo ya no es más el jametz auto-inflante de la personalidad "Pesaj", sino el orgullo desinteresado de quien ha limpiado su corazón de todo último vestigio de interés propio y lo ha dedicado exclusivamente al servicio de su Creador.

Este es un orgullo no de lo que uno es o ha logrado, sino una expresión de la majestad de Aquel a quien él sirve y Cuya realidad él transmite con cada uno de sus pensamientos, palabras y actos.


* El remojo del Octavo Día

Esto explica también una interesante ley respecto de Ajarón Shel Pesaj, el octavo y último día de Pesaj.

Un ejemplo de los extremos a los que llegamos para evitar todo rastro y posibilidad de jametz en Pesaj es la práctica, en muchas comunidades, de abstenerse de comer matzá sheruiá ("matza remojada") durante la Festividad.

La matzá hace con agua y harina que han sido rápida y completamente mezcladas y cocidas, para evitar toda posibilidad de leudado.

Una vez cocida, la harina de la matzá no leudará; matzá (o "matze meil", harina de matzá) podría ahora perfectamente mezclarse con agua y otros líquidos en la preparación de alimentos para la Festividad. Sin embargo, perdura una sumamente remota posibilidad de que algo de la harina no se hubiera mezclado completamente con el agua en el momento en que la matzá fue cocida, dejando algunas pequeñas partículas de harina cruda con el riesgo de fermentar de entrar en contacto con agua.

Por esto, muchas autoridades halájicas, incluyendo a Rabi Shneur Zalman de Liadir, legislaron que es mejor evitar el uso de matza sheruiá – matzá remojada en Pesaj.

Esta norma ha sido aceptada por muchos segmentos de la comunidad judía, al grado de que hay quienes se cuidan de ni siquiera colocar matzá sobre la mesa durante las comidas a menos de que ésta esté bien cubierta, por temor a que una única gota de líquido cayera sobre un trozo de matzá.

Este es uno de los muchos ejemplos de los recaudos sin precedentes que tomamos en la prevención de jametz en Pesaj.

Por otra parte, Rabí Shneur Zalman permite el uso de matza shruia en el octavo día de Pesaj.