jueves, 5 de marzo de 2009

¡¡¡Que llueva, que llueva!!!


"Tres llaves se encuentran en manos de Di-s y no fueron entregadas a emisario alguno…"

Rabí lojanán decía: Tres llaves se encuentran en manos de Di-s y no fueron entregadas a emisario alguno: la de la lluvia, la de dar a luz, y la de la resurrección de los difuntos (Taanit 2b).

[Di-s dice:) Muchas gotas de lluvia He creado en las nubes, y a cada una de ellas la He formado distinta, porque si dos gotas cualesquiera fueran iguales, arruinarían la tierra, y ésta no daría sus frutos (Bavá Batrá 16a).

A través de la lluvia todo es bendecido... el comportamiento de los negocios... la ganancia de los comerciantes [pues hay cereal en abundancia]... incluso aquellos que sufren de forúnculos encuentran alivio... las piedras preciosas se benefician [pues sus colores se hacen más brillantes]... y los peces aumentan de peso.

Tres cosas son equivalentes: la tierra, la humanidad y la lluvia. Sin tierra no hay lluvia; sin lluvia no hay tierra; y sin ambas, no existiría el hombre (Bereshít Rabá 13).

* ¿A qué puede compararse la gracia de la lluvia?

A un padre que envía regalos a sus hijos. Si les manda unos pocos y lo hace a través de un mensajero, éste les entregará únicamente aquello que el padre ordenó. Pero si el padre opta por darles un gran regalo, él mismo se los entregará.

* ¿Cómo procede?

Reúne a sus hijos y abre su tesoro para dar a cada uno su regalo. En ese momento ellos ven todos los objetos finos y preciosos allí guardados y desean poseerlos.

Los hijos más sabios buscan algún pretexto para pedir de su padre todo aquello que su corazón ansía, y él los complace, pues el cofre está abierto y es un momento propicio, de buena voluntad.

De igual modo, todos los actos de gracia de Di-s para con Sus criaturas son llevados a cabo por Sus ángeles, quienes cumplen su misión sin añadir ni disminuir nada. Sin embargo, el don de la lluvia, Di-s no lo delega en sus manos pues es posible que sean inexorables en su proceder hacia aquellos que no cumplen la voluntad de Di-s, y retengan las lluvias, causando que el mundo quede desolado.

"Así, la llave de la lluvia está en poder de Di-s, Quien es generoso en Su bondad. Y cuando El concede lluvia al mundo, la extrae de Su tesoro del bien. No la da porque haya sido merecida, como recompensa o por mérito, sino sólo por Su gracia."

- Y puesto que este cofre del tesoro -donde se atesora la enorme bondad y abundante misericordia- se abre, es un momento propicio para que el pueblo de Israel pida todo lo que su alma anhela.

Lo único que debe hacer es tener la intención sincera de pedir a Su Padre en el Ciclo que deposite la Torá en sus corazones, al igual que cuando sus antepasados estuvieron de pie frente al Monte Sinaí;

* que renueve la Creación;

* que les conceda salvación eterna;

* que sus pecados sean perdonados;

* que las monedas de sus bolsillos sean bendecidas;

* que los que se encuentran en el exilio sean reunidos desde los confines de la tierra;

* que la guerra llegue a su fin; es, en efecto, una ocasión propicia para todos estos actos de gracia Divina.

¿Por qué?

Porque todos están almacenados en el cofre del tesoro del bien que Di-s abre en el momento en que cae la lluvia. Así lo expresa el versículo (Deuteronomio 28:12):

"Di-s abrirá para ti Su buen tesoro, los cielos -para dar lluvia a tu tierra en su momento propicio..."

Y si alguien llegara a pensar que el tesoro permanece abierto sólo para el obsequio de la lluvia no es así. El versículo continúa diciendo (ibid.):

"...y para bendecir todas las obras de tus manos."

De aquí aprendemos cuán grande es la gracia de la lluvia y cuán devota debe ser la intención del hombre cuando dice:

"Y otorga rocío y lluvia para bendición...".


* Extraído de Nosotros en el Tiempo - Tomo I