lunes, 15 de junio de 2009

Jasídicos - Un jasid en el teatro


Jabad Lubavitch Argentina - Cuando finalmente oyó del descargo y liberación del Rebe, su alegría era tan ilimitada que participó demasiado libremente en las celebraciones de los Jasidim.

Cuando el Rebe entró en el pueblo, este hombre pobre estaba acostado en el camino, inconsciente a causa de la bebida y el agotamiento.

Cuando el carruaje del Rebe pasó delante de él, el Rebe comentó, "¡Ajá, el judío adinerado de Liozne está roncando!"

Todos pensaron que el Rebe estaba hablando en broma...

Un rato después, el Rebe pidió ver a ese hombre pobre privadamente. Cuando éste llegó, el Rebe le preguntó cómo se ganaba la vida. "Vendo trapos y agujas en las calles" fue la respuesta.

El Rebe contestó; "Bien, nunca serás rico de esa manera. Probablemente compras tu mercancía del vendedor ambulante que entra en el pueblo, ¿verdad?.

Escucha, toma un préstamo de mí y en lugar de comprar las mercancías baratas del vendedor ambulante, ve directamente a la ciudad más cercana y compra objetos de mejor calidad, mercadería que piensas que las personas podrían necesitar. Cuando lo hayas vendido todo, regresa a mí."

El Rebe le dio unos rublos y el pobre Jasid hizo como se le dijo. Después de unas semanas regresó a la habitación del Rebe para pagarle su préstamo.

"No todavía" dijo el Rebe.

"Ahora, en lugar de comprar en la ciudad de Vitebsk, ve a Moscú y compra de los proveedores originales. Y entonces, vende tu mercadería en Vitebsk y Liozna, dónde antes comprabas" El Rebe le explicó cómo ampliar sus negocios. En un corto período, era el propietario de una de las más grandes tiendas de Liozne.

Un tiempo después, el Rebe lo mandó llamar y le dijo:

"Ya es tiempo de expandir tus negocios" continuó el Rebe. "En lugar de comprar del proveedor en Moscú ve a comprar directamente de las fábricas en Alemania y Francia. ¡Y en lugar de vender en Vitebsk y Liozne, vende tu mercadería en Moscú!"

El Jasid apuntó respetuosamente todo lo que el Rebe le indicó. El hombre tuvo éxito en el nuevo emprendimiento, y antes de cada uno de sus viajes al exterior, visitaba al Alter Rebe para obtener su guía y bendición. Cierta vez, mientras se encontraba en la ciudad de Koenigsberg, el jasid compró un regalo para el Alter Rebe: una hermosa caja de tabaco de oro.

“Es un lindo regalo” dijo el Rebe a su jasid. “De todas formas esperaba otra cosa mejor...”En su próximo viaje, el jasid compró un presente más caro y más decorativo. Pero cuando se lo entregó al Alter Rebe, éste no se mostró satisfecho.

El jasid, desorientado, preguntó: “¿Cómo puedo satisfacer al Rebe?”

Rabi Shneur Zalman respondió: “Apreciaría mucho que cuando visites la ciudad nuevamente, vayas al teatro”

"El jasid tenía poca idea de lo que significaba un teatro. Nunca antes había visitado uno. Se preguntaba por qué el Rebe deseaba semejante presente. De todas formas, al llegar a la ciudad pidió al conserje del hotel que le consiguiera entradas para el teatro. Al final de un agotador día de trabajo, se encontraba exhausto. Cuando se apagaron las luces, quedó profundamente dormido."

Al concluir el show, el portero que barría el piso lo despertó: “Señor, ya es momento de salir del teatro”. Al notar que vestía ropa jasídica, el portero le preguntó: “¿De dónde es usted?”“Liozna” respondió el jasid.

“¿Conoces a Rabi Zalman?” inquirió el encargado.

“Claro, soy uno de sus Jasidim”

“Bueno, entonces me siento feliz de haberte encontrado. Cuando veas a tu Rebe, envíale saludos de Karl, el portero del teatro”

Cuando el jasid regresó de su viaje, fue inmediatamente a lo del Rebe y le entregó el mensaje.“¡Ese era el regalo que quería!” dijo el Rebe. “Antes de tu próximo viaje, pasa por aquí”

El jasid cumplió con el pedido del Rebe y acudió a su estudio antes de partir. El Rebe le entregó un paquete pequeño y dijo: “Entrega esto a Karl cuando arribes a Koeningsberg. Y asegúrate de traérmelo de vuelta”.

El jasid siguió las instrucciones del Alter Rebe. Se dirigió directamente al teatro y entregó el paquete a Karl. Éste lo abrió ansiosamente, y leyó ávidamente el contenido. Cuando concluyó, el jasid le solicitó que le retornara las hojas.

“¿Debo hacerlo?” preguntó Karl, mirando nuevamente el contenido del paquete. En ese momento el jasid notó que se trataba de los manuscritos del Alter Rebe, del Tania.

"Karl, moviendo las hojas, exclamó: “¡Ruaj Hakodesh! (Inspiración Divina) ¡Puro Ruaj Halodesh! Dile al Rebe que está muy bien” y le devolvió el paquete al jasid."

Al relatar este extraño episodio, el famoso mentor Reb Shmuel Groinem, sugirió que Karl era uno de los 36 Tzadikim ocultos que sostienen al mundo, y el Alter Rebe deseaba obtener su aprobación para la impresión del Tania.